Responsive image

Antecedentes Plan de Música Departamental del Cesar


Dentro dle marco de investigaciones relativas al criterio musical que sustenta el presente Plan Departamental de Música, dirigidas a establecer fuentes documentlaes que den cuenta de la evolución histórica, organológica y literaria de los géneros abordados aquí de modo específico (vallenato, tambora y bandas), aparece un dato como denominador común: el devenir musical del Cesarestá asociado indisolublemente con la rica tradición oral que caracteriza la naturaleza misma de la cultura cesarense. Tal realidad puede ser considerada en sí misma, característica esencial y común a los géneros musicales que han prevalecido en nuestro folclor, y así podemos comprobarlo en cada caso.

ellos empieza su recorrido la conjunción de notas, aires e instrumentos que, después de un largo proceso de decantación organológica, concluye con la entronización del acordeón como instrumento rector de la organología del género vallenato. Del canto de vaquería a la canción vallenata propiamente dicha, media el lapso de tiempo en que los compositores, cada vez mejor formados, pudieron darle al romancero vallenato su peculiaridad y propiedad lírica inconfundible. De este modo:

La canción aparece en esta formulación como un signo complejo de dos componentes internos: el verbal y el musical, con una función comunicativa integral dentro de un contexto sociocultural específico. El componente verbal por consistir en un poema presenta propiedades de texto verbal y por lo tanto susceptible de análisis lingüístico.

El mismo hecho se comprueba sin dificultad en el caso de la tambora, en cuyo formato actual permanecen sin variaciones evidentes los modos letánicos del jolgorio africano, en el cual un solista entona una pieza que es repetida o complementada por un coro, al son de los pitos y tambores. Así por ejemplo:

El cantador iniciaba el canto con /os versos que serían "la contesta" o coro que /os respondedores repetirían a lo largo de la melodía; el cantador cantaba de memoria /os pocos versos que había compuesto y luego /os espontáneos le acompañaban improvisando Jos suyos propios. Esto hacía que el canto en algunos casos no tuviera unidad temática sino que se refiriera a temas variados como una colcha de retazos y su hilo conductor era únicamente el coro que finalmente le daba el nombre al canto.

Es decir, era una creación colectiva que no tenía un autor definido y por tanto terminaba siendo parte del colectivo, engrosando el inventario cultural de estas comunidades rurales. A todas éstas, el canto era acompañado del currulao, la tambora, las maracas y las palmas de los respondedores.

Andando el tiempo se depuró el tema del canto , es decir, empezó tener unidad temática; para ello nuestros compositores se valían del cuento, contaban historias de su cotidianidad, hechos y ocurrencias que se daban en sus localidades y que servían para criticar, otras para distensionar y servir de solaz y esparcimiento popular. Más adelante, esos mismos relatos mejorados salen de su entorno, ya que al hacer parte del repertorio popular y ser cantados fuera de la comunidad donde tuvieron origen, y ser escuchados por extraños, se constituyen en noticias que deslumbran y sorprenden a sus oyentes. Estos nuevos elementos cantan el mensaje oído Y lo transmiten a nuevas comunidades, haciendo posible que el mensaje cantado llegue mucho más lejos y sea oído en remotas tierras de nuestra provincia.

Otro tanto puede decirse de las bandas, cuyas ejecuciones corresponden en todo caso a la melodía de una canción, no obstante que la letra -o la entonación de la letra- suele omitirse con relativa frecuencia en la mayoría de interpretaciones. En cuanto a la incidencia de la música de viento en el Cesar, para mencionar un ejemplo concreto, sólo en Valledupar la bibliografía investigada nos remite a la notoria preponderancia que las familias pudientes concedían a la música de viento por considerarla música "culta", tanto así que "preferían para sus bailes de salón bandas de música que interpretaban fundamentalmente ritmos europeos con instrumentos de igual procedencia". Cabe resaltar además que entre esas mismas familias "hubo un excelente dominio del piano, el violín, la bandola, el tiple, la guitarra, la flauta, el acordeón piano, además de todos /os instrumentos de viento".

Una tradición de tal magnitud ratifica y sustenta el vigor con que se adelanta los procesos musicales en el Cesar. Todos ellos reclaman con justificado interés el incentivo de mejores plataformas de emprendimiento cultural para garantizar la continuidad de verdaderas tradiciones musicales que siguen produciendo abundante cosecha en nuestros días.